Algunos pacientes me han comentado casi como confesión que antes de ir a la consulta tenían preguntas que les daba pena hacer por miedo a parecer tontas: qué le voy a decir al psiquiatra, cuánto va a durar la consulta, cómo me visto, qué pasa si me pongo a llorar, si voy a salir con receta o sin receta, si el doctor me va a creer lo que le cuente.

No son preguntas tontas, son totalmente razonables; son las que muchas veces retrasan la decisión de pedir cita; la incomodidad de no saber qué se espera de uno termina pesando más que el malestar que llevó a pensar en ir al psiquiatra.

Pienso que es muy importante abordarlas y para hacerlo voy a contar cómo es realmente (al menos como es conmigo).

El diagnóstico lo hago yo, no el paciente.

No hace falta llegar sabiendo qué se tiene

Una de las cosas que más bloquea a la gente antes de pedir cita es la idea de que tienen que llegar con un cuadro armado, saber si lo suyo es ansiedad o depresión o estrés, poder ponerle un nombre; pero no es así, el diagnóstico lo hago yo, no el paciente. Lo que necesito del paciente es que me cuente qué le está pasando con sus propias palabras, aunque suene desordenado, aunque crea que no tiene sentido, aunque empiece por el final. Juntos vamos organizando esa información mientras escucho y mientras pregunto.

A veces la persona llega diciendo «creo que tengo depresión», y al hacer la historia descubrimos que lo que hay es un cuadro de ansiedad desde hace años, con agotamiento secundario; a veces llega diciendo «es solo estrés del trabajo», y aparece un episodio depresivo claro. Esa es parte de la consulta, y no se espera que el paciente llegue con el diagnóstico hecho.

Qué se hace en la primera consulta

La primera consulta suele ser más larga que una consulta médica habitual, porque hay que hacer una historia clínica completa: motivo de consulta, cómo empezó, cómo ha evolucionado, qué tratamientos previos hubo, antecedentes médicos, antecedentes familiares, situación actual de vida, sueño, apetito, consumo de sustancias si aplica, medicación que esté tomando.

Parece mucho, pero se hace conversando, no como un interrogatorio; la conversación se va abriendo en las áreas que la historia clínica pide explorar, y se va cerrando en otras donde no hace falta detenerse.

Además de la conversación, hago una evaluación médica orientada al caso, y si corresponde solicito exámenes complementarios, analíticas, estudios de neuroimagen, perfiles hormonales, o evaluaciones neurocognitivas, para descartar otras causas médicas o afinar el enfoque del tratamiento.

El tema de la medicación

Hay un miedo muy común respecto a la primera consulta: que el psiquiatra va a medicar de entrada, que va a salir uno con tres recetas, y que después va a "depender de pastillas"; es un miedo razonable, porque la imagen popular del psiquiatra es la del médico que receta, y poco más.

En la práctica no siempre es así, y en la primera consulta a veces decido no medicar todavía, pedir estudios complementarios, revaluar en dos semanas, o derivar a psicoterapia antes de evaluar fármacos. Cuando sí indico medicación, la indico con una explicación clara: para qué sirve, cuándo podrías comenzar a ver mejoría, qué efectos esperar las primeras semanas, y cuáles son las señales para llamarme antes de la próxima cita. Nada de esto se decide sin que el paciente entienda lo que estamos haciendo, y nada es impuesto, la última decisión recae en el paciente, yo solo facilito toda la evidencia científica y la información necesaria.

Lo que se puede preguntar en la consulta

«Doctor, ¿qué cree usted que me está pasando?», algunos piensan que preguntar esto es inadecuado, pero es bastante lógico que un paciente quiera salir de la primera consulta con una idea, aunque sea preliminar, de cuál es la hipótesis clínica; a veces el cuadro es claro desde el inicio, otras veces hay que esperar a tener más información, y eso también se dice. La pregunta es válida, y los psiquiatras estamos para responderla.

También vale preguntar cuánto tiempo se estima de tratamiento, qué pasa si la medicación no funciona, si se puede combinar con psicoterapia, si hay algo que se pueda hacer mientras tanto; cualquier duda que tenga el paciente cabe en la consulta, y las dudas que uno se guarda son las que después se vuelven abandono de tratamiento.

Una nota final

Si hay estudios previos, informes de otros profesionales, o lista de medicación actual, conviene llevarlos; si no hay nada de eso, también está bien. El paciente llega como está, y la consulta empieza donde la persona pueda empezar.

Muchos de mis pacientes me cuentan que tardaron años "pensándoselo bien" para poner una cita con el psiquiatra y casi todos me dicen que les hubiera gustado tomar la decisión antes.

 

Dr. Víctor L. Figueroa A.

Médico psiquiatra

Soy médico psiquiatra, con consulta en Neurohealth (Santo Domingo). Estoy aquí para atenderte si presentas ansiedad, depresión, trastorno bipolar, TDAH u otra condición de salud mental.

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